Inteligencia Artificial: adaptación y retos del Derecho

Inteligencia Artificial: adaptación y retos del Derecho

Inteligencia Artificial: adaptación y retos del Derecho

Beatriz Alegre Beatriz Alegre
Publicado el 15/02/2018

La inteligencia artificial está en su momento histórico de mayor auge. Las incógnitas que giran en torno a esta nueva realidad son innumerables, abarcando cuestiones económicas, éticas, sociológicas y también jurídicas. Sin embargo, de nada servirá que intentemos hacer frente a estas nuevas cuestiones si no llegamos a comprender el verdadero significado de inteligencia artificial.

¿Qué es la Inteligencia Artificial o IA?

Es hora de dejar a un lado los titulares sensacionalistas que abocan a la ciencia ficción. La inteligencia artificial es, en muy pocas palabras, una herramienta tecnológica con base matemática que permite solucionar problemas complejos, basándose en la probabilidad y la optimización. No podemos hablar de cognoscencia propia o de pensamiento, sino de relaciones lógicas deterministas. Siendo así, todas las posibles repercusiones que esta nueva realidad tiene en nuestro ordenamiento jurídico tienen que partir de ese concepto instrumental, evitando la “humanización” de la tecnología.

Algunas posibles adaptaciones del Derecho a la IA

Una primera adaptación a tener en cuenta es la que corresponde a la figura de la responsabilidad civil derivada de daños y perjuicios. En ningún caso de nuestra legislación se alude a la posibilidad de instituir como responsable civil a una máquina en sí misma. Al igual que no se nos pasa por la cabeza atribuir responsabilidad a un ordenador, es ilógico contemplar esa posibilidad para la inteligencia artificial, aunque ésta sea una herramienta mucho más sofisticada.

La pregunta que debemos plantearnos no es si las máquinas inteligentes deben ser consideradas como responsables civiles, sino quién es el responsable por los posibles perjuicios que puedan causar. En el caso concreto de los perjuicios ocasionados a consumidores, por ejemplo, una interpretación jurisprudencial que ampliase el concepto de producto del Texto Refundido de la Ley de Consumidores y Usuarios incluyendo dentro del mismo a un robot inteligente supondría que el responsable es el fabricante.

Otra de las cuestiones más controvertidas tras la llegada de la inteligencia artificial es el hipotético reconocimiento de la misma como autora de creaciones susceptibles de ser propiedad intelectual e industrial.

Hasta el momento, en los países continentales se ha venido exigiendo que el autor de una obra sea una persona natural. El problema de la autoría surge por el nivel de sofisticación de esta tecnología, pues puede dar lugar a obras o invenciones, como por ejemplo canciones. Para dar una respuesta a este conflicto debe hacerse referencia al proceso de creación como tal. Las relaciones deterministas que caracterizan a la inteligencia artificial hacen que la creación de una canción sea simplemente una asociación de datos, de manera que se unen los sonidos más armónicos dando lugar a una melodía concreta que será siempre idéntica si la inteligencia artificial tiene la misma base de datos. Podría decirse que la IA no es sino un medio para facilitar la creación, de manera que el autor de la obra sigue siendo la persona. De no ser así, sería como tratar de reconocer autoría a las operaciones matemáticas en las que se apoya un teorema de física en lugar de dar crédito a quien enuncia dicho teorema con apoyo de las matemáticas.

En conclusión, la autoría debe corresponder a quien desarrolle la estructura de la inteligencia artificial y aporte la base de datos, permitiendo su “aprendizaje”.

¿Debe dotarse a las máquinas de personalidad electrónica?

Una de las propuestas que mayor expectación ha generado en los últimos meses es la atribución de una personalidad electrónica a las máquinas dotadas de inteligencia artificial.

La idea de reconocer derechos y deberes a una inteligencia artificial se basa en la percepción de que ésta puede actuar de forma autónoma e imprevisible, lo que no puede estar más lejos de la realidad. Que las máquinas actúen como personas es algo imposible a día de hoy y, de no serlo, llegar a un panorama como ese llevaría mucho tiempo, puesto que los conocimientos que tenemos de la materia y los medios matemáticos de los que disponemos son limitados.

¿Legislar o interpretar la normativa existente?

Cuando hablamos de adaptación del Derecho a la inteligencia artificial, la primera cuestión a determinar es qué debe adaptarse a esta nueva realidad. Pero una vez analizadas las posibles repercusiones que puede haber, cabe preguntarnos cómo llevar a cabo esa adaptación.

En mi opinión, la solución más eficiente pasa por una doble vía procedimental: elaborar nueva legislación e interpretar la ya existente.

Esta nueva realidad tecnológica trae consigo nuevos problemas y dilemas jurídicos que deberán ser recogidos en legislación de nueva creación, puesto que nuestro ordenamiento no está preparado para absorber sin apenas cambios la conocida como cuarta revolución industrial. Sin embargo, debe aprovecharse la legislación que ya existe en la medida de lo posible, extendiendo el contenido de la ley para que una nueva realidad que sea análoga a otra existente quede recogida bajo el mismo precepto.

En cualquier caso, es fundamental que la adaptación del Derecho a la inteligencia artificial se haga con prudencia y apoyo de expertos técnicos, puesto que la esencia de cualquier progreso en el marco jurídico, especialmente cuando debe adaptarse a una realidad tecnológica tan compleja como ésta, debe basarse en la aplicación de tres pautas: conocer, reflexionar y actuar.

 

Beatriz Alegre Villaroya | LinkedIn

 

Sobre la autora: Beatriz es estudiante de doble Grado en Derecho y Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Zaragoza. Su trabajo Adaptación del Derecho a la inteligencia artificial. Nuevos retos y metodología para enfrentarlos, del cual este artículo es un breve extracto, fue galardonado con el Premio Jurídico Loscertales 2017, recibiendo inmejorables críticas por su planteamiento y aproximación crítica. Entre los miembros del Jurado figuraban Dª. Encarnación Roca i Trías -Vicepresidenta del Tribunal Constitucional, Magistrada y Catedrática de Derecho Civil-, D. José Antonio Seijas Quintana-Magistrado de la Sala Primera del Tribunal Supremo. o D. Julián Sánchez Melgar -Magistrado de la Sala Segunda del Tribunal Supremo y Fiscal General del Estado desde diciembre de 2017 hasta junio de 2018.

AVISO DE CONTENIDO Abogadea no se responsabiliza de las opiniones, comentarios o contenidos de las entradas. Por favor, no dudes en reportar cualquier contenido inapropiado enviando un e-mail a info@abogadea.com.